La ciencia espiritual de la salud

Ana Maria Valenzuela R

October 2017

Mi hijo de once años, lleno de vida, deportista y excelente estudiante, comenzó con un dolor que diagnosticaron preliminarmente como “Disuria”, sin embargo no encontraban nada en los exámenes de orina y de sangre. Asistimos varias veces a urgencias, pues el dolor empeoraba y no había diagnóstico y los medicamentos que le recetaban no servían en lo absoluto, la situación se volvió incontrolable al volver el tema totalmente incapacitante para él, no podía salir, no podía asistir el colegio ni realizar ninguna actividad. Empezó nuestra tortura a recorrer diferentes médicos especialistas, y no encontraban nada y ningún medicamento le hacía. Lloraba todo el día del dolor, a pesar de ser un niño supremamente fuerte para el dolor siempre. Finalmente lo hospitalizaron para hacer un estudio más profundo, pero nada.

Tuvo que pasar por muchísimos exámenes invasivos, los cuales tomo con muchísima madurez y responsabilidad, pues lo único que quería era curarse y que se le quitara este dolor tan insoportable. Lo único que nos quedaba era rezar y pedirle a Dios un milagro para encontrar el camino.

Finalmente, efectuaron junta de médicos y especialistas y no encontraron un diagnóstico, por lo tanto, nos indicaron en la Clínica que debíamos sacarlo e irnos a casa, pues no encontraban nada que estuviese produciendo este dolor y que era peor mantenerlo allí pues se podía infectar o contraer algo mas ya que sus defensas bajaban así como su peso. Siguió el calvario, pues no teníamos opciones claras. Pasamos por más de 15 médicos, acupuntura, homeopatía, etc., pero nada disminuía el dolor en lo más mínimo.

Ya llevábamos más de un mes con este dolor que generaba gritos que nos partían el corazón, con una impotencia total ante el tema. Gracias a Dios, entre todas los consejos que nos dieron, nos pareció algo muy interesante el testimonio de una amiga que me comento su caso con Renovatium y la Resonancia molecular y como les había ayudado con su hija, comentario que nunca olvidare en mi vida y del cual estoy supremamente agradecida. Fue así como conseguimos la cita con el Dr. Valter y con el corazón roto, sin camino claro a la vista asistimos a la cita.

Fue sorprendente como en un poco tiempo, trascurrido en la cita, con el Dr. Valter, tuvimos un diagnóstico, el que fuera, pero un diagnóstico, algo raro, nada común, el cual fue analizado con gran profesionalismo por su equipo médico.

Desde la primera cita le dio a mi hijo unos sprays nasales cargados molecularmente el cual ayudaría a bajar el dolor mientras se hacia el resto del estudio. Cual sería nuestra sorpresa cuando al segundo día mi hijo grito “Mamá el dolor bajo al 70%”. No lo podíamos creer. Empezamos nuestro tratamiento con mucha entereza, con pequeños altibajos pero en un mes más el dolor empezó a reducir y a reducir hasta que finalmente cedió el dolor y llegamos al 0% de dolor. La vida cambio de nuevo y continuamos en el tratamiento para que este sea permanente y mirando ya el tema integralmente lo que ha sido realmente sorprendente para nosotros, con diagnósticos y estudios muy precisos y claros, en los que se siguen trabajando.

No tenemos palabras de agradecimiento a todo el equipo por su ayuda, al Dr. Valter, Dr. Libardo y Leidy. Recomendamos a Renovatium para poder ayudar a otros niños y adultos, en situaciones de desesperación, como fue la nuestra, en una circunstancia especial de salud.

Testimonios